PERU: Debilidad, Reconciliación e Impunidad José Antonio Contreras
El gobierno de Alejandro Toledo empieza a soportar una severa tempestad, un cargamontón que de no detenerse mediante la legalidad sumergirá al país en una nueva etapa de oscurantismo. Mario Vargas Llosa, dice no ser optimista con el futuro del país en cuanto poder ser testigo en vida, del desarrollo de la Nación, ha declarado que solo espera que el país no retroceda más. Cada vez que el quiebre democrático se ha dado en alguna región de América Latina hemos luego lamentado miles de veces lo sucedido.
¿Cómo empieza a forjarse la debilidad de Toledo? Dimes y diretes en un principio y la falta de una mano dura que enfrentara a la corrupción. Quizás creyó que si no atacaba ni arremetía contra el bandolerismo asesino de los Fujimontesinistas lo dejarían en paz. Los últimos episodios de la televisión conspiradora y como ellos, para debilitar a Toledo son capaces de revelar conversaciones privadas con el fin de desacreditarlo demuestra finalmente el error de cálculo en la Casa de Pizarro.
Queda demostrado que no hay pacto ni nada que intimide a los corruptos que destruyeron el país en 10 años que no sea un actuar limpio, transparente y una justicia impecable. Ese error de cálculo, sonó a debilidad, decepcionó a sus seguidores, muchos que fueron testigos de la Marcha de los Cuatro Suyos no vieron la reivindicación necesaria, los criminales siguen libres. Toledo le falló desde el principio a millones de peruanos.
Están por transcurrir tres años y aún no ha sido esclarecida la participación de todos los que tuvieron que ver en los seis asesinatos políticos ocurridos en el incendio del Banco de la Nación, cuando en la Marcha de los Cuatro Suyos el Perú se debatía por recuperar su libertad ¿Están recluidos todos los mandos políticos, civiles y militares que fraguaron estos crímenes? ¿Se ha podido determinar en forma fehaciente quienes tuvieron participación intelectual? El Perú discute sobre las Comisiones de Verdad y Reconciliación, pero estas no pueden ser utilizadas para esconder en sus entrañas la impunidad.
La reconciliación y el perdón significan antes que nada justicia, justicia para los que murieron, para los familiares de los deudos. Mala señal envía el país, cocinando futuras conspiraciones si deja de juzgar a los responsables de hoy día. Así, con impunidad no se logra paz, sino malestar y poca fe en las instituciones democráticas. Se ha debatido en la XVII Cumbre de Río, precisamente crear un frente anticorrupción y ello significa luchar en cada una de las instituciones.
El Perú necesita celeridad en los procesos de corrupción. Vemos como las acusaciones incluyen hasta a los organismos más inocentes. El Cuerpo de Bomberos muestra una total impunidad, ellos declararon que el colapso del techo del Banco de la Nación había sido producto del fuego, declaración temeraria hecha sin investigaciones ni análisis, mal intencionada de cabo a rabo. Sabemos tras las confesiones de Vladimiro Montesinos que se usaron explosivos. Este solo episodio pone a la Alta oficialidad de los bomberos en la mira de ser investigados para determinar su participación en los asesinatos políticos. Durante el gobierno de Fujimori en un solo año se cambiaron hasta en tres oportunidades la ley de los bomberos y finalmente se postergó convenientemente las elecciones de un comandante general. Hay indicios que el favor a la cúpula de los bomberos no fue gratis.
Un capitán en actividad de los bomberos pretendió gestar un golpe de estado, el ex chofer de Vladimiro Montesinos Ronald Pereda Díaz acusó al entonces presidente provisional Valentín Paniagua. ¿Qué pasó? Nuevamente nada. Las acusaciones de corrupción y robo de combustible parecen estar a la orden del día en el organismo voluntario, uno de sus comandantes Duilio Nicolini se atrevió amenazar a la web “Desastres.org” por descubrir y denunciar actos dolosos.
Es claro que la anomia que vive el país ha sido cocinada en la inacción de Palacio de Gobierno. Este pudrimiento de las instituciones es algo generalizado. La destrucción pues del principal valor de la democracia, la credibilidad esta muy debilitada en el país andino. La primera víctima será el mismo Toledo y la segunda el país. Los ganadores la mafia asesina.
Sí así de débil es Toledo en el caso de los bomberos, ¿Por qué sería duro con militares y políticos corruptos y con más poder? Los ladrones se sienten ofendidos de ser llamados ladrones, en una sociedad de cambalache, en donde el honesto se parece al deshonesto y el pillo al honrado no queda más que la violencia disparatada y el caos general. Una puerta peligrosa que debe ser cerrada. Toledo puede hacer la diferencia, todavía tiene la oportunidad, no puede haber pasividad cuando los atacados son los que luchan contra la corrupción. Falta un pronunciamiento claro y decidido frente al caso del ex Procurador Ugaz y es necesario detener el circo en el que se esta convirtiendo la lucha contra la corrupción.
La sociedad civil debe actuar de plano, hay soluciones simples. Con un poder judicial cuestionable y con la debilidad de los gobernantes, las instituciones privadas podemos hacer mucho. Organizarse y acorralar a los corruptos, un ejemplo de ello es pedir el cese de los visados en la Unión Europea y los EE.UU. para los funcionarios acusados de corrupción. Podrá no ser igual que llevarlos a la cárcel, pero es acorralarlos, impedirles viajar a los paraísos fiscales y a disfrutar del dinero mal habido será insuficiente, pero un primer paso de lo que se puede lograr con simples peticiones. No se necesita orden judicial, solo se necesita organizarse cívicamente para solicitar a las delegaciones diplomáticas no facilitar la salida a estos acusados y prohibirles entrar, en donde se abren cuentas bancarias y compran inmuebles blanqueando el dinero mal habido. Esta es una de las muchas soluciones que pueden hacerse para ir marginando al delincuente de saco y corbata.
Rodearse de gente “repelente” ha sido hasta ahora el mayor error político del Alejandro Toledo. La salida de Rospigliosi y Gino Costa, dos ministros de lujo lo han empantanado más a Toledo. “El país se puede ir al diablo” advirtió el Ministro Silva Ruete, lastima que el timón sea lo que falle.
Presidente del Instituto Cultural Iberoamericano "Mario Vargas Llosa"