Viernes , 25 de abril del 2003 | Hora: 10 :22  a.m. Instituto Cultural Iberoamericano "Mario Vargas Llosa"
 
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De régimen perro
Marcelo José Méndez Rocha

Patria o muerte parece que no fue solo la consigna de un régimen revolucionario, hoy es la consigna de un régimen totalitarista que se desvió de aquella causa –justa y lógica- que muchos entendieron, compartieron y acompañaron hasta el final.  Aquellos que siguieron el camino revolucionario, un camino que significaba y prometía un cambio decisivo para el nuevo funcionamiento social y estatal.   Cuando aquella Cuba de los años cincuenta se levantaba en contra de un golpista y dictador como Batista que evidenciaba el hundimiento del país en la corrupción y la violencia, surgió una esperanza de transformación política que identificara a los cubanos oprimidos sin válvula de escape.

Entre la guerrilla revolucionaria nació la figura de Fidel Castro, un hombre doctorado en leyes, con grandes dotes de mando y con gran capacidad oratoria.  Con ideales netamente anti-imperialistas asume como propia la obligación de alterar la estrategia política de su país.  Si bien en 1957 la guerrilla castrista logra cierta entidad no logra impulsar la insurrección.  Lanza una huelga general y fracasa por la indiferencia de la población y la falta de apoyo por parte de los sindicatos oficialistas y de los comunistas.  Pero la apertura de nuevos frentes guerrilleros por parte de Raúl Castro y Juan Almeida y con el apoyo de las acciones militares de Camilo Cienfuegos y del Che Guevara se consolida el avance revolucionario.

Es así que en 1958 comienza el sendero de la revolución civil cubana y que culmina con la dictadura de Batista – que ya había perdido el apoyo de Washington y desde abril del 58 no proveía más armamento-El primero de enero de 1959 los seguidores de Castro toman La Habana.  En febrero de 1958 Casto asume como Primer Ministro hasta que en 1976 asume la Presidencia del Consejo de Estado, absorbiendo en su persona las jefaturas de estado y de gobierno.  Ya por estos tiempos se comienza a notar el poder castrista que incluye la eliminación de sus rivales más directos –sospechosos de ser desleales al régimen-.

Luego la historia no es conocida, una guerra ideológica con carácter político y perfil anti-imperialismo por un lado y anti-comunismo por el otro.  Por el lado de Estados Unidos el conocido bloqueo económico a tal punto que la Ley Helms-Burton llega a sancionar a las personas físicas o jurídicas que intente invertir capital en Cuba, esto afecta a algunos países como España.  Como contrapartida Cuba responde con la Ley de Reafirmación de la Dignidad y Soberanía Cubanas, una de las leyes que hoy más se aplica en la Isla.

Hoy en un nuevo siglo pero con ideales arcaicos  de otras décadas y con manifestaciones políticas añejas y de poco entendimiento lógico e interpretativo, los cubanos están siendo motivo de persecución por la simpleza de pensar distinto a una corriente que oprime a varias generaciones.  Es evidente que luego de 44 años de un gobierno personalista y sin opciones a un dialogo popular los jóvenes buscan sentir un giro de 180 grados en sus vidas.  Necesitan un cambio para experimentar nuevas sensaciones, de oportunidades personales y profesionales.  Se busca una libertad hoy, semejante a la libertad que se buscó en los años cincuenta.

No se puede concebir que se procesen personas por oposición ideológica.  Se tienen que acabar los presos políticos, si bien al gobierno cubano niega la existencia de presos políticos es claro que los hay.  Con la visita de Carter a Cuba se estimuló a la opinión pública a comulgar para buscar una variable constitucional.  Carter instó a las autoridades cubanas a instaurar cambios democráticos y respaldar las libertades de pensamiento político.  No puede haber prohibición oficial de movimientos de oposición  y no se puede continuar con una neta violación hacia los derechos humanos.  La legislación de hoy –abril del 2003- limita muy estrictamente la libertad de expresión, de asambleas y de prensa.  Se juzga con penas muy duras a la divulgación de noticias no autorizadas y se argumenta que, la censura a la libertad de opinión, es con la excusa de proteger la seguridad del estado.  Es muy notorio que eliminando el discurso de los opositores al régimen, se limita la posibilidad de razonamiento popular

El procesamiento de disidentes cubanos con cargos por ir en contra de las normas jurídicas del estado –opiniones opositoras- no puede ser concebido en esta era.  Los acusados son juzgados según las leyes de Protección de la Independencia Nacional y la Economía de Cuba (Ley 88) y la Ley de Reafirmación de la Dignidad y la Soberanía Cubana.  A estos juicios no se deja entrar a la prensa internacional, dejando claramente en evidencia que son netamente imparciales y sin independencia.  No solo se cierran las puertas de estos juicios, las autoridades cubanas siempre  negaron el ingreso a las organizaciones defensoras de los Derechos Humanos a las cárceles de Cuba. Por otro lado, se niegan los derechos de juicios públicos.

Estos juicios políticos se vienen sucediendo en un momento donde la atención mundial esta centrada en otro punto.  El día 8 de abril estuve en Buenos Aires por razones de trabajo, dada mi condición pregunte a varias personas sobre la campaña electoral que se viene llevando en Argentina por las elecciones presidenciales, todos me respondieron que se le está prestando poca atención debido a los otros acontecimientos internacionales.  En Uruguay se apresuran a solucionar temas en estos precisos momentos -el aumento del transporte urbano subió más de 12%, se habla nuevamente sobre la ley de Caducidad si se debe o no extender a civiles, etc-.  Mi opinión es que, cuando la población esta provista de informes que le lleven su atención a los acontecimientos mundiales –hechos externos- durante la mayor parte del día, las noticias y los temas importantes del medio local son acelerados para que cuando se tome conciencia de lo sucedido ya fuera sellado y archivado.  Por ejemplo, el hombre llegó a la luna en medio de la guerra de Vietnam.  Con esto quiero decir que, lo cotidiano pasa a un segundo plano, tal es así que éstos hechos relevantes que ocurren hoy en Cuba poco se sabe en Uruguay o en Argentina, con las personas que consulté sobre este tema carecían de información o bien no se habían dado por enterados.

No se puede comprender cómo el régimen del señor Castro todavía sigue pensando que cuenta con la mayoría de los simpatizantes.  Martí no hubiera imaginado una Cuba donde los integrantes de su pueblo preferirían ser comidos por los tiburones a quedarse en su tierra, no hubiera tolerado que jóvenes conduciendo un autobús se estrellaran contra las puertas de una embajada pidiendo a gritos asilo político.  Me parece que es hora de asumir que las cosas no están bien en cuba.  ¿Qué pasará cuando muera Fidel?, tal vez sea el fiel reflejo de la Yugoslavia de Tito.

Permítame decirle señor Castro que no comparto en absoluto su política, no es propio de un doctorado en leyes aplastar y omitir los derechos de otros.  Entienda usted que pocas veces el hombre se destaca por ser Premio Novel de la Paz, contradiciendo a los buenos actos, el hombre se recuerda mejor por sus malos actos, por la tiranía, por abusar  de los derechos que se le otorgan, por déspota y créame que usted es un ícono de la tiranía universal, por esto pienso que su Cuba necesita una metamorfosis política.

Y ahora yo me permito decirle que desde mi más hondo anonimato, le digo que no apoyo en absoluto sus ideales, como tampoco los de George W. Bush, ni los de Hussein, pero sepa  que cuando usted visitó mi país en octubre de 1995 yo estuve presente en el discurso que ofreció en la explanada Municipal de Montevideo, no me sentí identificado con una sola palabra que usted dijo, pero a diferencia con usted señor Castro, yo lo escuché muy atentamente porque sé que tiene todo el derecho de decir lo que piensa.

 
 

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